Enero siempre trae esa mezcla curiosa entre entusiasmo y pereza. Por un lado, la sensación de que todo puede empezar de nuevo; por el otro, la costumbre de postergar, de decir “mañana arranco”, “cuando esté más claro”, “cuando tenga más tiempo”.
Lo digo desde un lugar muy humano y muy cercano, porque a mí también me pasa. Y quizás por eso mismo las medicinas ancestrales me resultan tan valiosas: no porque resuelvan el asunto por mí, sino porque me colocan frente a la decisión.
El rapé, dentro de este universo de saberes antiguos, tiene una cualidad particular: ordena el estado interno desde el cual uno actúa. No empuja sin sentido, no promete resultados inmediatos, pero sí puede ayudar a romper la inercia, a cortar la dilación y a dar ese primer paso que muchas veces es el más difícil.
El enfoque aquí es claro: rapés que ayudan a comenzar, a evitar la procrastinación y a reunir determinación para proyectos personales que llevan tiempo esperando.

Como siempre, hablo desde el lugar del aprendiz. Cada rapé actúa de manera distinta en cada persona, y enero no es igual para todos. Aun así, estas medicinas pueden funcionar como aliadas honestas para empezar a mover lo que está estancado.
1. Rapé Paricá – Impulso
El Paricá es un rapé que no suele pasar desapercibido. Tiene una energía directa, frontal, que invita al movimiento más que a la contemplación. Por eso resulta especialmente interesante para comienzos de año, cuando hay ideas claras pero falta arranque.
Este rapé puede sentirse como un quiebre de la inercia, una sacudida que ayuda a salir del estado de espera permanente. No elimina la duda ni el miedo, pero sí puede reducir esa parálisis inicial que lleva a posponer decisiones.
Aquí aparece una idea muy cercana a lo que planteaba William James: muchas veces no actuamos porque no estamos motivados, cuando en realidad la motivación aparece después de la acción. El Paricá parece recordarnos eso con bastante claridad.
2. Rapé Jatobá – Vigor
El Jatobá es una medicina asociada tradicionalmente a la fuerza interna y la resistencia. En rapé, su carácter no es explosivo ni acelerado, sino firme y sostenido. Y esa cualidad lo vuelve muy valioso para comienzos de año, cuando el entusiasmo inicial suele durar poco.
Este rapé acompaña procesos que requieren constancia: proyectos que no se resuelven en una semana, cambios de hábito, decisiones que necesitan energía a largo plazo. No empuja a correr, sino a avanzar con paso firme.
Desde mi experiencia, siempre parcial y en construcción, el Jatobá enseña que empezar algo no es solo tener ganas el primer día, sino sostener la intención cuando aparecen el cansancio y las excusas. Algo muy alineado con lo que reflexionaba David Bohm sobre la coherencia entre pensamiento y acción: no basta con pensar distinto, hay que mantenerse en movimiento.
3. Rapé Katsaral – Corte
El Katsaral es un rapé con carácter. Su energía suele asociarse al corte consciente, a la interrupción de patrones que se repiten casi de forma automática. Para inicios de año, esta cualidad puede ser clave.
Muchas veces la procrastinación no tiene que ver con falta de ideas, sino con hábitos mentales muy arraigados: distracción constante, autoengaño, exceso de análisis. El rapé Katsaral puede ayudar a romper esos bucles, siempre que se use con una intención clara.
Aquí resuena una idea que Osho repetía con frecuencia: la disciplina no como castigo, sino como un acto de amor propio. El Katsaral no acaricia, pero despierta.
4. Rapé Romero – Memoria
El Romero es una planta tradicionalmente vinculada a la memoria y la claridad mental. En rapé, esta cualidad se traduce en una sensación de orden interno, muy útil cuando hay proyectos empezados que quedaron a medias.
Este rapé es ideal para quienes sienten que no necesitan comenzar algo nuevo, sino retomar lo que ya estaba en marcha: una idea abandonada, un plan postergado, una intención que perdió fuerza con el tiempo.
Desde lo vivencial, el Romero recuerda que empezar también puede significar volver a conectar con el propósito original. Algo muy cercano a la visión de Jiddu Krishnamurti, cuando hablaba de la claridad que surge al observar sin huir.
5. Rapé Bashawa – Activación
El Bashawa es un rapé claramente activador. No es caótico, pero sí movilizador. Puede sentirse como una subida de tono interno que ayuda a salir del letargo típico de los primeros días del año.
Funciona bien cuando hay cansancio mental, exceso de reflexión o una sensación general de estancamiento. El Bashawa no decide por uno, pero aporta la energía necesaria para empezar a ejecutar.
Aquí vuelve a aparecer una enseñanza muy presente en Anthony de Mello: la claridad no siempre llega antes de actuar; muchas veces aparece mientras uno actúa. El Bashawa acompaña muy bien ese principio.
Empezar sin prisa, pero sin pausa
Estos cinco rapés, Paricá, Jatobá, Katsaral, Romero y Bashawa, no prometen eliminar la procrastinación ni garantizar el éxito de un proyecto personal. Pero sí pueden ayudar a crear el estado interno adecuado para comenzar.
Al igual que ocurre con otras medicinas ancestrales como el mambe, el ambil, el temazcal, el yage, el San Pedro o los hongos, el rapé no impone caminos: los sugiere, los revela, los pone frente a uno. Enero no pide grandes discursos ni planes perfectos. A veces basta con algo mucho más sencillo: sentarse, aplicar rapé con una intención clara, respirar profundo… y dar el primer paso. Lo demás, casi siempre, se aprende caminando.

